Tres décadas tuvieron que pasar para volver a ver trajes exóticos, reflectores incandescentes y una multitud reunida nuevamente en el Estadio Azteca, gritando el nombre de uno de los mayores representantes no sólo de la cuna de los grandes artistas, Londres, sino de una de las figuras más influyentes en la moda, la composición, la revolución del piano y el rock. Sir Elton John regresaba al Estadio Azteca, ahora Estadio Banorte, para decir adiós a México.
Noviembre 13 de 1992. La llegada de Elton John a tierras aztecas era un fenómeno nacional. El sold out de dos fechas en el Estadio Azteca, el recinto con mayor capacidad de América Latina, estaba listo para coronar al venue que albergaría a alrededor de 90,000 fanáticos que esperaban no sólo la primera visita del artista británico al país, sino también que fuera una parada del tour The One, uno de los mayores hitos musicales en la carrera de Elton.
El viernes 13 y sábado 14 de noviembre registraron un abarrotamiento en el Azteca y en los alrededores de su periferia. Lentejuelas, ropa colorida y trajes alusivos a los que había utilizado Elton John durante presentaciones anteriores era la vestimenta que portaban todos los fanáticos, coloreando la explanada del recinto como muestra de afecto y recibimiento de México para Elton.
El espectáculo se centró en los temas del álbum The One y en su exitoso sencillo Simple Life, que destacó por la profundidad de su letra tras la rehabilitación de Elton a causa del consumo de drogas; además de The Last Song y The One, canción que no sólo le dio el nombre al álbum, sino también al tour. Todo esto sin dejar de lado sus temas más reconocidos como Sad Songs (Say So Much), The Bitch Is Back o Candle in the Wind, tema que le escribió a la actriz norteamericana Marilyn Monroe junto a Bernie Taupin, adaptando posteriormente su letra tras el fallecimiento de Lady Di, la princesa Diana de Gales.

Album The One 1992 / FOTO: eltonjohn.com
Para México, la llegada de artistas de talla internacional no sólo representaba un impulso para la derrama económica, también se había vuelto una parada obligada para los músicos debido a la hospitalidad y el cálido recibimiento del público mexicano.
Sir Elton John engalanó un importante concierto privado en el Castillo de Chapultepec, el único castillo en América Latina y uno de los patrimonios nacionales más exclusivos. A pesar de no ser un concierto abierto al público, el evento se llevó a cabo el 21 de octubre de 2001, organizado por Martha Sahagún, la entonces esposa del presidente en turno Vicente Fox, con el objetivo de recaudar fondos para la fundación Vamos México.
La exclusividad del evento, además de desatar una polémica legal y social por el incumplimiento de las leyes federales sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, llegó a costar entre 50 y 100 mil dólares cada mesa, creando un evento elitista y privado que reunió a las máximas personalidades empresariales, sociales y políticas del país.
Tras una ausencia de 18 años para los fanáticos mexicanos de Sir Elton John —nombrado Sir por la Reina Isabel II en el Palacio de Buckingham debido a sus aportes a la música y su labor benéfica contra el VIH/Sida—, el apodado Rocketman (a causa del rotundo éxito comercial del tema Rocket Man de su quinto álbum de estudio, Honky Château) regresó nuevamente a México con una fecha en Chichén Itzá, Yucatán, uno de los recintos arqueológicos más importantes de México, considerado una de las 7 maravillas del mundo moderno. Se consolidó así una presentación histórica no sólo para la carrera de Elton, sino para la historia de la música.
Con un setlist de 21 canciones, Elton ofreció al público mexicano un recorrido por su trayectoria y sus éxitos más comerciales, con temas como Circle of Life, canción que ganó popularidad a raíz de su aparición en la banda sonora de la película de Disney The Lion King (El Rey León) de 1994. Dicho concierto no sólo marcó un antes y un después en la zona arqueológica; el espectáculo titulado La Noche del Sol fue montado a un costado de la pirámide de Kukulcán, el dios maya del agua y la sabiduría, mejor conocido como la serpiente emplumada.

Elton John Chichén Itzá 2010 / FOTO: Luxury Travel
Un suceso devastador se presentó 72 horas antes del concierto: el techo de la monumental estructura se derrumbó por completo, dejando a tres trabajadores heridos. Esto desató la creencia en la popular leyenda de los aluxes, duendes de la tradición maya encargados de cuidar la zona, así como la hipótesis de la molestia de los propios dioses por no haberles pedido permiso con un ritual prehispánico para llevar a cabo dicho espectáculo. Con ayuda de maquinaria y un esfuerzo a marchas forzadas, un escenario alternativo se puso en pie, aunque con un espacio más reducido.
Cabe mencionar que el espectáculo tuvo una asistencia exclusiva debido al cupo limitado de espectadores, que rondaba entre las 5 mil y 7 mil personas, con reconocidas figuras de la política y el espectáculo que asistieron al recinto. Esto sumó a Elton John a la lista de personalidades de carácter internacional autorizadas para cantar en las ruinas de la zona arqueológica maya.
El Auditorio Nacional fue el colosal recinto que abrió las puertas nuevamente en 2012 para el británico, rompiendo el formato tradicional de sus presentaciones masivas. Dos fechas con un lleno total en cuestión de horas: el 2 y 3 de marzo el Coloso de Reforma albergó un formato íntimo y acústico donde Elton, al piano, interpretó temas como Border Song y Sixty Years On. El tour The Greatest Hits ofreció un íntimo recorrido por las composiciones más representativas de Sharon, apodo que le colocó Freddie Mercury, vocalista de Queen, a Elton John.
Con temas profundos y melancólicos como Daniel, Tiny Dancer o Nikita (esta última interpretada por primera y única vez en México), así como un paso por sus canciones marcadas por la explosividad y energía —I’m Still Standing, Philadelphia Freedom o Take Me to the Pilot—, el show contó con un cierre junto a Ray Cooper, mítico percusionista que ha acompañado a Elton desde sus inicios.
Con una larga espera de 14 años, Elton nuevamente volvería a tierras aztecas, pero en esta ocasión para decir adiós a México con su Farewell to Mexico. Las esperanzas de tener nuevamente al compositor británico parecían ser nulas luego de anunciar su Farewell Tour, el cual marcaba el fin de la trayectoria de Elton y donde México no aparecía en la lista inicial de países a visitar, teniendo su último concierto en el Dodger Stadium en 2022, mítico venue que consolidó su carrera.
Cuatro años posteriores a su al parecer última presentación, regresó con una noticia que conmocionaría a miles de fanáticos: el regreso de Elton a tierras mexicanas era una realidad. El viernes 2 y sábado 3 de octubre volvería al Estadio Azteca, ahora llamado Estadio Banorte. El recinto en el que se presentó por primera vez en el país sería el encargado de despedir el legado y la leyenda que por más de 60 años revolucionó la música.
Tras varias polémicas acerca de la salud del artista y los elevados costos de las entradas —que iban desde los 1,200 pesos en la zona más alta de las gradas hasta los 42 mil pesos con paquetes VIP—, así como la alta demanda de boletos y el elevado número de reventas en páginas no oficiales, la expectativa era enorme.
Sin embargo, 34 años después de la primera presentación de Elton John en México, los trajes conmemorativos, los brillos y la emoción seguían más vivos que nunca tras el regreso de Elton para saldar la cuenta pendiente en su despedida con México.
Dos fechas completamente llenas mostraron la convergencia entre generaciones: desde quienes revivían el concierto llevado a cabo en 1992, hasta jóvenes que intercambiaban freebies —un detalle popularizado y masificado en México a partir de los conciertos de BTS y Taylor Swift, que consiste en llevar souvenirs conmemorativos del evento e intercambiarlos con otros fans, reforzando el vínculo comunitario—.
La despedida de la leyenda musical Sir Elton John fue un evento completamente conmemorativo, acompañado de los temas más recordados y queridos por sus seguidores, dándole el último adiós de los escenarios a la leyenda viviente de la música británica.


















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